Y es que, cuando una relación se acaba, muchos dejan de hablarse, de saludarse si se cruzan por la calle, o se insultan, incluso, en ocasiones, acaban en los juzgados. Queda claro que uno de los dos era tóxico para el otro.
Yo voy a centrarme en las relaciones en las que me he especializado, incluso conozco a muchas personas que han acabado relaciones por éste mismo motivo, y no una relación, sino hasta cuatro o cinco relaciones con personas distintas, a veces no con una persona, sino con varias personas a la vez. Conozco personas de toda España, cientos de personas. Es un motivo generalizado, que se ha ido enquistando en nuestra sociedad con el paso de los años, ha destrozado miles de familias, dejándolas en la calle, haciéndolas cambiar de provincia, comunidad… país. Muchas mujeres y hombres incluso llegaron a cambiar de empleo, ir a psicólogos, médicos… Han sido los traumas que ha traído a los hogares españoles.
Hablamos de la esclavitud, explotación… 

LA PRECARIZACIÓN EN LA HOSTELERÍA ESPAÑOLA

“Es lo que hay”, “haber estudiado”, “monta tu propio negocio”. Estos y muchos otros mantras, son los que los trabajadores de la hostelería deben de soportar a diario. Y no sólo por sus jefes, sino además por clientes, comerciales… Algún que otro compañero con síndrome de Estocolmo también es autor de alguna de esas y otras lindezas, y ahora, la explicación.
No hay nada peor en un trabajo, donde tus derechos son usados como felpudo, que exista un compañero que cada día ría los malos chistes de su jefe, ande a su rebufo con dudas estúpidas sólo para hacerle sentir importante y en muchos casos incluso inteligente. Nada peor que un compañero que a cada ocasión intente dejar mal al resto de la plantilla para ganar puntos ante “sus superiores” … “Síndrome de Estocolmo”, no sólo el jefe le explota, sino que, además, se ha enamorado de él y su colonia, y necesita estar oliendo su espalda todo el día.
Los jefes, sean uno o varios en sociedad, siento deciros a los que pensáis incorporaros al apasionante mundo de la hostelería, que no existe una sola empresa hostelera en España, que cumpla el Convenio Colectivo de Hostelería al 100%. Ni una sola empresa, lo siento. La que no falla en un artículo, falla en otro. 

• Si tenéis ilusión por saber lo que es cobrar pagas extras, no vengáis a la hostelería.

• Si pensáis que os van a pagar las horas extras, no vengáis a la hostelería.

• Si creíais que os abonarían las horas nocturnas, no vengáis a la hostelería.

• Si por un instante queréis hacer planes para los festivos, o en su caso, imaginabais que los cobraríais, no vengáis a hostelería.

• Si la jornada laboral semanal es de 40 horas, y te lo crees, no trabajes en hostelería.

• Si eres de los que pasan las Navidades en familia, no vengas a la hostelería.

Y hay otros muchos “no vengas a la hostelería”, pero no os vamos a aburrir antes de venir, porque sé que muchos aún guardáis esa ilusión. Porque tenéis ese gusanillo, o esa vocación con la que muchos nacimos. Y no la perdemos por el camino, pero muchos nos la estampan contra la pared, cada día, cada hora…
No todo es malo. Pero porque hacemos que no lo sea. Porque los trabajadores de la hostelería somos de otra pasta, no somos normales. Somos un poquito… masoquistas, nos va la marcha. Somos “muy compañeros”. Existe complicidad entre los que formamos plantilla, aunque siempre, siempre, existe una oveja negra (en ocasiones hay excepciones). Y aunque el jefe nos machaque a horas nos sobreponemos. Aunque no nos paguen las horas extraordinarias, ni las nocturnas, y nos comamos todos los festivos sin que nos los abonen, pues hacemos piña y salimos adelante. Los servicios salen, y salen el 95% o 99% de ellos perfectos, a pesar de los jefes o los esquiroles, al igual que las pirámides se acabaron a pesar de los latigazos. 

¿QUÉ ES LO PEOR DE LA HOSTELERÍA?

Muchos dirán que las horas, otros os dirán que el sueldo, otros cuántos que hay que estar mucho tiempo de pie o incluso que hay clientes que dejan poca propina. Ahora los hay que dicen que hay que desinfectar mucho. El calor, el frío, la humedad… Y yo os digo que lo peor de la hostelería es vuestro jefe o vuestra empresa. Vuestras condiciones laborales os las ponen ellos. Ellos os ponen o quitan. Os roban, defraudan y estafan. Os hacen contratos en los que no hay nada en absoluto claro. 

• “La jornada laboral se repartirá de lunes a domingo con los descansos que establece la ley”

• “El sueldo será S/C” 

• “Las pagas serán prorrateadas”

Y yo os pregunto, ¿en qué momento de la entrevista de trabajo han negociado eso con vosotros? ¿En qué momento os han dicho que sólo el sueldo será por convenio, y el resto de las condiciones serán como a ellos les dé la gana?

Porque una vez empiezas a trabajar el “Según Convenio” se convierte en, 70 u 80 horas semanales, por 1000€ y un día de descanso. Por esto nace ACYC, Agrupación de Camareros y Cocineros. 

Nace con la idea de ser un grupo de ayuda y apoyo moral a los compañeros de la hostelería durante la pandemia. Dos taraos, compañeros que fuimos en un restaurante, nos dimos cuenta que lo que se iba a venir encima de la gente, traería consecuencias graves para la situación laboral dentro del gremio. Así que la casualidad quiso que, un 1 de mayo del 2020, se crease un grupo en la red social Facebook, ni nombre teníamos, de hecho, se puso al “tuntún”. No había logo, el nombre no convencía, éramos sólo dos miembros, no teníamos reglas escritas, ni sabíamos cómo crearlas, ni siquiera como enfocarlo… Sólo teníamos claro que el propósito era ayudar en las duras y en las más maduras, porque la fruta estaba a puntito de caer del árbol.

Comenzamos a buscar miembros por grupos de hostelería de la propia red. Pero no nos servía cualquiera, buscábamos un perfil en particular, queríamos una base fuerte para el grupo. Gente peleona y que luchase por los derechos laborales. Si algo teníamos claro, era que no dejaríamos que la gente volviese, tras el confinamiento de cualquier manera, que no deberían volver a dejarse pisar. Sabíamos que los hosteleros intentarían mermar sus precarizadas condiciones, rebajar sus salarios, aumentar las horas de sus jornadas, teníamos clarísimo que les exigirían todo por nada.

De la nada aparecieron un gran número personas, trabajadores, almas… Todas y todos con una vida detrás que contar, con una historia que estremecería al más frío. Un puñado de corazones dispuestos a luchar por un objetivo común.

Fuimos marcándonos pequeños objetivos diarios, pegadas virtuales, defensas en páginas personales de negocios que incurrieron en despidos improcedentes de compañeros, y que casi sin querer, conseguimos triunfos casi inesperados al lograr el reingreso en las empresas.

Casi sin darnos cuenta, el grupo fue creciendo, se expansionaba, lo que empezó como una idea a nivel local, se convirtió en algo nacional. Lo que iba a ser un grupo de apoyo y ayuda, acabó saliendo en un medio escrito y radio. Echamos raíces hacia Twitter e Instagram, nos atrevimos con web propia…

Y un día, de repente, se encendió la luz y nos preguntamos… ¿Y por qué no?, somos muchos y valientes, conocemos mejor que nadie el sector, conocemos a quienes nos roban, nos esclavizan, explotan, precarizan y merman nuestras condiciones. Nos hemos estudiado cada uno de los Convenios Colectivos de Hostelería de España, el ALEH (Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería) y el E.T. (Estatuto de los Trabajadores), tenemos asesores legales que nos apoyan…

Así que nos lanzamos a la gran aventuran en la que nos hemos embarcado. Lo que dos taraos, colgaos o simplemente, amigos que un día crearon un grupo con afán de ayudar a sus compañeros trabajadores de la hostelería, hoy se ha convertido en lo que muchos ya conocéis.

El curso natural de las cosas ha querido que hoy estemos donde estamos. Hemos crecido exponencialmente. Se nos conoce y reconoce en España. Quien no quiere reconocer lo conseguido y por conseguir, no nos lo reconocerá nunca, pero eso no nos importa.
ACYC ha echado raíces por toda la geografía española, para orgullo del trabajador hostelero y para desgracia de patronales y sindicalistas alienados. Daremos mucha guerra y, sobre todo, alcanzaremos nuestros objetivos.

Para hacerlo, además, hemos unido nuestras fuerzas al Frente Obrero y el sindicato, Frente de Obreros en Lucha, organizaciones que, no sólo nos han aportado experiencia, sino las armas suficientes para hacer frente al poder que hasta ahora poseían, o creían poseer las patronales y sindicatos tradicionales. Juntos, en todo el territorio español, haremos frente al mayor foco de explotación laboral existente. No existe organización pública o privada, que haya tenido la valentía de presentar contienda a la hostelería española, convirtiendo nuestra Patria, en el chiringuito del turismo mundial.

Muchas son las bocas que llaman a España, “un país de camareros”, mal llamado, por supuesto, ya que pocos son los privilegiados que puedan presumir de tal categoría en su contrato/nómina, pues somos, en realidad, un país de ayudantes de camareros y cocineros.

ESPAÑA, EL LUPANAR DE EUROPA

Y ahora voy a ponerme un poco serio y soez. No sólo somos un país de ayudantes, sino que, además, somos la barragana de los hosteleros y España, es el lupanar de Europa y parte del resto del mundo. Porque, amigos míos, vienen a jodernos a nuestra casa y hemos de poner la cama. 

Llevan años, décadas, dándonos, a los trabajadores del sector, por el culo. No sólo nos explotan, sino que además nos roban en conceptos no abonados, además, nos roban parte de nuestro futuro, nuestro retiro y jubilación, y, por ende, al resto de compatriotas. Si al trabajador de la hostelería no nos abonan las horas extraordinarias, los complementos de hora nocturna o los festivos, por poner los tres ejemplos más claros, estos, no constan en nómina alguna. Por tanto, no están sujetos, lógica pura, a retención alguna de IRPF, ni cotización a la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS). Entonces, nuestros amigos los empresarios están defraudando, a la Agencia Tributaria y a la TGSS, pues no pagan ni los impuestos ni las cotizaciones generadas por los conceptos anteriormente mencionados.

¿Y ESAS SON TODAS LAS QUEJAS DE ACYC?

Si solo fuesen esos los incumplimientos de los hosteleros, los trabajadores estaríamos contentísimos y ACYC no existiría. No cumplen un solo artículo de los Convenios Colectivos de Hostelería de ninguna de las Provincias y Ciudades Autónomas de España, ni el Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería (ALEH) o el Estatuto de los Trabajadores. Dicen que es imposible “hacer beber a un burro” … Pues pasa exactamente lo mismo con los hosteleros y sus patronales.

Existen artículos en los Convenios que deberían ser de una aplicación sencillísima para cualquier empresario, como los descansos entre jornadas o los descansos semanales. A no ser que tuvieses parentesco con James Glen, gobernador de Carolina del Sur (EEUU) a mediado del siglo XVIII.

Muchos de esos artículos de sencilla aplicación son incomprensibles para quien no quiere comprenderlos ni aplicarlos. Es habitual ver en los contratos las siglas S/C, que significan, en un principio, “Según Convenio”, aunque en realidad, significan, “Según Convenga”, pues en realidad, lo que el empresario y su cómplice necesario, el asesor y/o asesoría, te quieren decir, es que, “vas a cobrar únicamente lo que marca el convenio, pero vas a trabajar las horas que me dé la gana; vas a descansar lo que considere; vas a hacer las funciones de cuantas categorías me plazca; y según vaya viendo, cobrarás propinas o no y comerás y cenarás a las horas que puedas o quiera”. Y si lo quieres lo coges y si no te vas, que alguien lo querrá. La hostelería es así.

La hostelería, la han convertido en un gran charco de mierda. De esto también tienen gran culpa Gobiernos anteriores, Gobiernos actuales y los Gobiernos que estén por venir. Tienen la culpa los Ministros de Trabajo pasados, presentes y la tendrán los futuros. Porque no han puesto soluciones, ni la ponen, ni la pondrán. No sabemos si por negligencia, necedad, incapacidad o intereses cruzados, pero la realidad es que el trabajador de la hostelería lleva décadas jodido.

Lo peor de todo, es que muchos se han acostumbrado tanto a la situación que, sólo con que les traten bien ya se creen que están cumpliendo con ellos y se conforman. Piensan que su sueldo es acorde a lo pactado en Convenio, que las horas, por muchas que trabajen, son las estipuladas, y que sus descansos, son los legales. Han asimilado tanto la explotación, que ni tan siquiera se dan cuenta que se han convertido en esclavos modernos. Son como aquellos afroamericanos que a mediados del siglo XVIII se dejaban el lomo en los campos algodoneros para sus patrones. 

Y en eso han convertido España, en la Carolina del Sur de Europa.

 

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